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Tacos mamados. Los nuevos negocios en época de coronavirus

La pandemia del coronavirus ha causado el cierre de  negocios, pero algunos de ellos han buscado subsistir adaptándose a la reapertura económica en México, aunque ello signifique cambiar de giro como los tacos mamados. Es el caso de los trabajadores de un gimnasio de la Alcaldía Cuauhtémoc de la Ciudad de México que se convirtió en taquería para seguir operando.

Tres meses después de bajar la cortina a causa de la pandemia por covid-19, el Guerrero Fitness Club, un gym de la colonia Guerrero, cambió las pesas y los aparatos por los tacos y las gorditas. La transformación en Tacos Mamados fue la solución que el dueño y los instructores encontraron para seguir trabajando

La historia del cambio radical comenzó el 22 de marzo pasado. Ese día, los dueños del gimnasio reunieron a los 15 empleados. Les avisaron que tenían que suspender sus actividades. Durante la charla, los propietarios se comprometieron a cubrir los sueldos.

Dos meses después, el equipo se volvió a juntar. En esa ocasión, los dueños señalaron que aún no sabían cuándo podrían abrir de nuevo y que no tenían dinero para seguir pagando los salarios en junio.

El edificio que albergaba un gimnasio ahora opera como la taquería “Los tacos mamados” y es atendida por instructores y trabajadores.

“Mis jefes estaban preocupados por seguir apoyándonos. Entonces, entre todos, tuvimos la idea de emprender un negocio de comida y dijimos ‘los tacos es algo que siempre jala´”, recuerda Eduardo Niño, uno de los instructores que ahora atiende en Tacos Los Mamados.

El plan de abrir una taquería no fue casualidad. Algunos empleados eran buenos en la cocina y el gimnasio ya contaba con un centro nutricional, que fue acondicionado para poner parrillas y un comal.

“Entre las ideas para escoger el nombre salió el de los Tacos Mamados y se quedó. Nos gustó que fuera alusivo al gimnasio, a que aquí vienes a ponerte en forma”, asegura el instructor de 48 años de edad.

Fue así que la colonia Guerrero vio nacer a Tacos Los Mamados el pasado 18 de junio.

El negocio ubicado en la colonia Guerrero decidió cambiar de giro para combatir el desempleo y la crisis económica ocasionada por la pandemia.

El Guerrero Fitness Club se creó en 2018. Era un espacio con clases de crossfire, boxeo, lucha, cardio, un salón para fitness, área de pesas y un centro nutricional. Hasta antes de la pandemia, el lugar tenía alrededor de 600 socios y abría todos los días de la semana, incluso días festivos.

Al principio, el cierre obligado fue aprovechado para darle una manita de gato a las instalaciones, así que los dueños hicieron algunas remodelaciones. Sin embargo, la crisis sanitaria no le dio tregua al gimnasio, por lo que ahora el personal se rifa el físico para apoyar en el arte de preparar tacos.

Los clientes de Tacos Mamados pueden ejercitar su paladar con tacos de bistec, milanesa de pollo o de res, pechuga asada, longaniza y chuleta, que cuestan 25 pesos. También hay campechanos a $28 y los de alambre a 30 varos.

“Se sirven en tortilla normal, van con cebolla, nopales y papas a la francesa. Además, tenemos una mesa de guarniciones para que le agregues desde pico de gallo, chiles habaneros, cebollitas con chile manzano, y tres o cuatro salsas distintas”, explica Lirio, quien antes de trabajar en una taquería tenía 20 años como instructor de gimnasio.

Los instructores y trabajadores esperan a que las restricciones sanitarias cambien para volver a realizar  actividades de acondicionamiento físico.

Diecisiete personas trabajan en “Los tacos mamados”, ubicado en la calle Lerdo número 212, en un horario de de 10:00 a 17:00 horas respetando las medidas sanitarias correspondientes.

En Tacos Los Mamados también puedes probar las gorditas de chicharrón o los sopes de 25 centímetros, así como quesadillas de pollo, tinga, chicharrón, picadillo, champiñones o huaraches con queso, nopales y lechuga o los combinados por 45 pesos.

Pero no todo va en contra de la dieta. Los dueños de Tacos Mamados quisieron conservar un poco del centro nutricional y también venden cocteles de fruta o raspados de limón, tamarindo, guayaba o de leche.

“Todos nos rolamos las actividades, desde las entregas en bicicleta hasta atender a los clientes. Por lo general, quienes están en la cocina no rotan de puesto”, detalla Eduardo, quien suele atender a los clientes o estar en la caja.

A 15 días de la apertura de Tacos Mamados, Eduardo cuenta: “Gente que venía al gimnasio nos dice que los estamos mal acostumbrando y engordando” para cuando abramos de nuevo el gym los tengamos aquí. “Yo les respondo que ese es el chiste”.