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Servicio sexual, otra actividad afectada por la pandemia

Servicio sexual, otra actividad afectada por la pandemia

¿Striptease a domicilio?

El mes pasado, el Gobierno de la CDMX anunció la instalación de refugios y la disponibilidad de recursos económicos (tarjetas llamadas “ayuda de emergencia Covid-19”), con el fin de responder a las crisis de las aproximadamente 7,000 mujeres que se decian al servicio sexual de la capital mexicana. Un buen gesto, pero ellas dicen que no les alcanza (son de unos 1,000 pesos cada una de las tarjetas).

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Desinfectante de celulares
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Organizaciones como Brigada Callejera han hecho lo propio apoyando con despensas en zonas como Tlalpan o La Merced. Pero lo cierto, es que a muchas mujeres las han asaltado en la calle, otras viven literalmente en bancas de algún parque cuyo acceso estaba supuestamente restringido, y otras más, las que se auto-gestionan u ofrecen de los llamados servicios “ejecutivos” (que suelen ser 10 o hasta 15 veces más caras que sus colegas de la calle), están encerradas viviendo de sus ahorros.

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No, hoy la vida de estas profesionistas del sexo no es nada galante. Y es que indistintamente, las sexo-servidoras han visto reducir casi en un 80% sus ingresos (según datos de la web LetrasLibres.com) porque casi nadie se quiere arriesgar y el ánimo está más para buscar teorías de la conspiración en la web, que para checar un catálogo de sexo en línea con intenciones de buscar sexo por dinero, ni muchos menos para salir a la calle a buscar amor. Claro, muchos traficantes de placer se dan ideas, y en Tlaxcala, se abrió una carpeta de investigaciones por solicitud de organizaciones de Derechos Humanos, cuando se reveló la existencia de un table-dance que ofrecía stripteases a domicilio.

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“Como no tenemos trabajo, los clientes me han pedido que baje a la mitad mi tarifa habitual por servicios sin condón, o por encuentros de 15 minutos en zonas alejadas. En tiempos de crisis, los clientes son potenciales agresores. Si por necesidad hubiera aceptado ciertas condiciones habría arriesgado mi vida”, comenta una mujer dedicada al servicio sexual.

“Sí, hay poca demanda, pero también poca oferta, las que quedamos en el negocio podemos pedir hasta el doble por el peligro que entraña ir a la casa del cliente o encontrar un motel disponible y esto porque no vendemos volumen como antes, sino tiempo y riesgo, ¿se vale, no? Igual hay abusivos que nos quieren pagar menos. Ahora no solo debemos cuidarnos de una enfermedad venérea o del VIH, o de que quien nos contrate sea un asesino en serio, sino del coronavirus. Yo como soy independiente, puedo variar mis costos, pero me tiene que resultar lucrativo para vivir y para pagar una cuota que debo entregar cada 15 días”, menciona la mujer dedicada al servicio sexual, quien trabaja entre CDMX, el Estado de México y Puebla, pero cuenta con clientes en Veracruz, Quintana Roo, Guadalajara y otras ciudades donde solía viajar por temporada antes de la pandemia. “¿Pagas por protección o derecho de piso?” , le pregunto. “No te lo diré”, contesta.

Según datos oficiales, La industria hotelera (y motelera) continúa funcionando al menos en un 40%, siguiendo los protocolos de la secretaría de Salud. “Pero también ahora voy más a las casas y departamentos, me han tocado casos desde un trío, hasta la solicitud de un tipo que solo quería platicar….como tú (ríe), pero con tarifa. Era un señor que creo que ese estaba volviendo loco por el encierro”.

“¿Llevas a cabo algún protocolo especial?”,se le pregunto a la chica del servicio sexual. “Intento, llego a las citas con el cubrebocas, pero siempre me piden que me lo quite, quieren ver si soy la del anuncio. Creo que la mitad de la gente sí se preocupa, los demás quieren que el sexo sea normal como siempre; dicen que están sanos y que yo también me veo sana. Pero sí, te repito que muchos me piden que la posición sexual no nos deje muy cerca las caras, es raro”, comenta. “Yo por lo general, los servicios extra, los cobro aparte. Es decir, si quieren sexo anal o que tenga sexo con otra mujer, es una tarifa diferente. Ahora, piden mucho sexo en esa primera modalidad, quizás piensan que así es menos contagioso, no sé. Lo que no suelo hacer son tríos con dos hombres, eso es muy raro que lo pidan y me da miedo, pero con dos mujeres sí van varias veces ya. En lo que va de la pandemia, ya han sido al menos un par de mujeres que quieren complacer a sus novias y ahí voy yo casi envuelta para regalo a los departamentos”.