covid19, cuarentena, mascara

Asi es el uso del maldito cubrebocas

Uso del maldito cubrebocas

Ya van mas de tres meses de la pandemia y parece que ésto nunca va a terminar. Muchas personas han tenido que salir a la calle a buscarse la vida. Muchas otras confunden la reactivación de la vida económica con la reactivación de su vida social. Esto ha derivado en una emergencia sanitaria y otra económica que se han prolongado en el tiempo.

Pero no todas son malas noticias. Científicos alrededor del mundo han descubierto un tratamiento sencillo y efectivo, capaz de reducir significativamente la propagación de covid-19 y acelerar la apertura íntegra de la economía mundial: y es el uso de un trapo llamado cubrebocas.

Venta de oxímetros en Tienda Amazon México

OXimetros de dedo
Oximetro de dedo

Organismos internacionales han tenido una opinión inconsistente al respecto. Pero hoy en día, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) de Estados Unidos recomiendan ampliamente el uso masivo de cubrebocas.

Un estudio de la Universidad de Hong Kong, llegó a la conclusión de que no existe diferencia en los índices de transmisión de covid-19 entre pacientes sintomáticos y asintomáticos. Lo propagan a la misma velocidad.

Sintomáticos y asintomáticos contagian por igual

El especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de California, Chin-Hong, afirmó que “existe poca evidencia científica de que las superficies contaminadas sean una fuente importante de transmisión, mientras que hay mucha evidencia de transmisión a través de gotitas inhaladas”

Deberíamos de pensar menos en desinfectar nuestras compras del súper y más en poner una barrera (cubrebocas) a esas gotas que expelemos al abrir la boca.

López Obrador, uno de los enemigos del uso del cubrebocas

Alrededor del mundo, jefes de estado como Donald Trump en Estados Unidos, Andrés Manuel López Obrador en México o Jair Bolsonaro en Brasil han desdeñado el uso de los cubrebocas.

Un estudio de la Universidad Middlesex de Londres y la Universidad de Berkeley en EEUU determinaron que los hombres, más que las mujeres, están de acuerdo en el uso del cubrebocas es vergonzoso, poco cool, un signo de debilidad y un estigma.

En México quienes más dudan de la existencia del coronavirus son los jóvenes, de entre 18 y 29 años. 18 por ciento de ellos afirma que no existe el covid-19.

La sociedad se ha negado al uso del cubrebocas así como lo fue al uso del cinturón de seguridad, o a la prohibición de fumar en lugares cerrados. El tema es que la adopción del uso del cubrebocas no puede esperar.

Estamos en medio de una pandemia. Ni más ni menos. El hecho de que se piense que un cubrebocas te hace ver menos masculino vale un comino frente al luto por el que están transitando cientos de miles de familias.

Sin vacuna, la prevención es el cubrebocas

La doctora Laurie Ann Ximénez-Fyvie, jefa del Laboratorio de Genética Molecular de la UNAM, mencionó que si el 90 por ciento de la población mexicana portara cubrebocas al salir de casa, el número de contagios disminuiría hasta en un 60 por ciento.

Claro está que aún con el uso del cubrebocas hay un riesgo considerable de contraer coronavirus.

A falta de una vacuna o un medicamento eficaz, los cubrebocas son nuestra mejor herramienta para palear los estragos de la pandemia porque evitan que portadores sintomáticos, asintomáticos o pre-sintomáticos propaguen el virus. Son vitales para mitigar la curva de contagios. Y lo más importante: para salvar vidas.

Un rebrote, un colapso del sistema hospitalario o un confinamiento prolongado demasiado tiempo, sería, simplemente, insostenible para una economía que de por sí ya está en los huesos.

el uso del cubrebocas se ha convertido en un acto de la más elemental civilidad. Al usar un cubrebocas proteges a los demás, y por lo tanto te proteges a ti mismo. Si te importa el de junto, si quieres que la curva de contagios baje, si quieres salvar vidas, si quieres que la economía abra lo más pronto posible, es sencillo: ¡usa el maldito cubrebocas!